Después de vivir en Suiza, Natalia regresó a Colombia y encontró un apartamento bonito y bien ubicado, pero que todavía no sentía realmente suyo. A través de la Metodología Agatha entendimos su forma de vivir, su gusto por la lectura, el arte y los espacios acogedores, y definimos una nueva dirección para el apartamento a partir de una paleta de color coherente con su identidad.
El proyecto combinó lo que Natalia ya tenía con nuevas decisiones de diseño: reorganizamos el mobiliario, restauramos piezas existentes, diseñamos y fabricamos los sofás y las mesas de noche, incorporamos vegetación y mejoramos la iluminación. También la acompañamos a galerías de arte para seleccionar piezas que realmente conectaran con ella y con la nueva atmósfera del espacio.
El resultado es un interior más personal, sereno y lleno de carácter, donde mobiliario, arte, luz y color construyen un mismo lenguaje. Un apartamento que dejó de ser simplemente un buen espacio para convertirse en un hogar que realmente habla de Natalia.
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