Fernando llegó a Purple Agatha con una intención muy personal: crear un espacio concebido para el bienestar, la pausa y la relajación, pero que al mismo tiempo funcionara como una oficina paralela donde pudiera trabajar, concentrarse y desarrollar su rutina profesional.
El proyecto partió de una remodelación integral. Intervenimos cada metro cuadrado del lugar y replanteamos por completo su configuración existente para darle una nueva vida, llevando el espacio prácticamente desde cero hacia una distribución capaz de equilibrar dos usos distintos: el descanso y el trabajo.
A partir de esa transformación desarrollamos una propuesta completamente a la medida, en la que arquitectura interior, mobiliario, madera e iluminación se integran dentro de una misma atmósfera. Los muebles fueron diseñados especialmente para el proyecto, mientras que la iluminación se concibió como una herramienta esencial para acompañar tanto los momentos de concentración como los de pausa.
El resultado es un interior completamente renovado, cálido, sereno y profundamente personal, donde cada decisión desde la nueva distribución hasta los materiales, el mobiliario y la luz responde a una misma intención: crear un lugar donde trabajar y desconectarse puedan coexistir de forma natural.